A continuación os incluyo unas reflexiones de Ernesto Sabato, anciano pero de total actualidad y con toda su lucidez y experiencia, sobre la educación y sus posibilidades en la sociedad en donde nos ha tocado vivir. Merece la pena diseccionarlas y estudiar todos y cada uno de los aspectos que en las mismas se pueden contemplar. Espero que puedan servir como base temática para la próxima reunión que tendrán los socios adultos de CODEX.
"Es urgente encarar una educación
diferente, enseñar que vivimos en una tierra que debemos cuidar, que dependemos
del agua, del aire, de los árboles, de los pájaros y de todos los seres
vivientes, y que cualquier daño que hagamos a este universo grandioso
perjudicará la vida y futura y puede llegar a destruirla. ¡Lo que podría ser la
enseñanza si en lugar de inyectar una cantidad de informaciones que nunca nadie
ha retenido se la vinculara con la lucha de las especies, con la urgente
necesidad de cuidar los mares y los océanos!
Hay que advertirles a los chicos
del peligro planetario y de las atrocidades que las guerras han provocado en
los pueblos. Es importante que se sientan parte de una historia a través de la
cual los seres humanos han hecho grandes esfuerzos y también han cometido
tremendos errores. La búsqueda de una vida más humana debe comenzar por la
educación. Por eso es grave que los niños pasen horas atontados delante de la
televisión, asimilando todo tipo de violencias; o dedicados a esos juegos que
premian la destrucción. El niño puede aprender a valorar lo que es bueno y no
caer en lo que le es inducido por el ambiente y los medios de comunicación. No
podemos seguir leyéndoles a los niños cuentos de gallinas y pollitos cuando
tenemos a esas aves sometidas al peor suplicio. No podemos engañarlos en lo que
se refiere a la irracionalidad del consumo, a la injusticia social, a la
miseria evitable, y a la violencia que existe en las ciudades y entre las
diferentes culturas. Con poco que se les explique, los niños comprenderán que
se vive un grave pecado de despilfarro en el mundo.
Sábato y Vargas LLosa |
Gandhi llama a la formación
espiritual, la educación del corazón, el despertar del alma, y es crucial que
comprendamos que la primera huella que la escuela y la televisión imprimen en
el alma del chico es la competencia, la victoria sobre sus compañeros, y el más
enfático individualismo, ser el primero, el ganador. Creo que la educación que
damos a los hijos procrea el mal porque lo enseña como bien: la piedra angular
de nuestra educación se asienta sobre el individualismo y la competencia.
Genera una gran confusión enseñarles cristianismo y competencia, individualismo
y bien común, y darles largas peroratas sobre la solidaridad que se contradicen
con la desenfrenada búsqueda del éxito individual para la cual se los prepara.
Necesitamos escuelas que favorezcan el equilibrio entre la iniciativa individual
y el trabajo en equipo, que condenen el feroz individualismo que parece ser la
preparación para el sombrío Leviatán de Hobbes cuando dice que el hombre es el
lobo del hombre.
Tenemos que reaprender lo que es
gozar. Estamos tan desorientados que creemos que gozar es ir de compras. Un
lujo verdadero es el encuentro humano, un momento de silencio ante la creación,
el gozo de una obra de arte o de un trabajo bien hecho. Gozos verdaderos son
aquellos que embargan el alma de gratitud y nos predisponen al amor. La
sabiduría que los muchos años me ha traído y la cercanía a la muerte me
enseñaron a reconocer la mayor de las alegrías en la vida que nos inunda,
aunque aquélla no es posible si la humanidad soporta sufrimientos atroces y
pasa hambre.
Sabato y Borges |
La Educación no está
independizada del poder, y por lo tanto, encauza su tarea hacia la formación de
gente adecuada a las demandas del sistema. Esto es en un sentido inevitable,
porque de lo contrario formaría a magníficos “desocupados”, magníficos hombres
y mujeres “excluidos” del mundo del trabajo. Pero si esto no se contrabalancea
con una educación que muestre lo que está pasando y, a la vez, promueva al
desarrollo de las facultades que están deteriorándose, lo perdido será el ser
humano. Y sólo habrá privilegiados que puedan a la vez comer, tener una casa y
un mínimo de posibilidades económicas, y ser personas espiritualmente
cultivadas y valiosas. Va a ser difícil encontrar la manera que permita a los
hombres acceder a buenos trabajos y a una vida que cuente con la posibilidad de
crear o realizar actividades propias del espíritu.
Ernesto Sabato, “La
resistencia”, Seix Barrar Biblioteca Breve.
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